Correr a lo grande: el maratón

El pasado fin de semana los maratonianos de Sevilla estaban de suerte: la ciudad celebraba la XXVIII edición de su maratón.

En la mente de cada corredor popular hay una meta, y ésta suele ser, correr POR LO MENOS un maratón en la vida. Y si como en mi caso, las miras están puestas en el de Nueva York, pues doble reto ( pagarme el capricho se convierte en el reto más difícil ahora mismo ).

Un poquito de historia…

Un maratón es una prueba atlética de resistencia con categoría olímpica que consiste en correr una distancia de 42 195 metros. Forma parte del programa olímpico en la categoría masculina desde 1896, y en 1984 se incorporó la categoría femenina.

Su origen se encuentra en la gesta del soldado griego Filípides, quien en el año 490 a. C. murió de fatiga tras haber corrido unos 40 km desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa. En honor a la hazaña de Filípides se creó una competición con el nombre de “maratón”, que fue incluida en los juegos de 1896 de Atenas inaugurados por el Barón Pierre de Coubertin.

El maratón…son palabras mayores. Un corredor popular que se entrena tres o cuatro veces a la semana para hacer sus carreras de 10 kms, no se puede enfrentar al maratón así por las buenas, por muchos kilómetros que lleve en las piernas. La preparación de un maratón requiere de un trabajo específico de por lo menos 4 meses, éso para las personas ya habituadas a correr y a la rutina de entrenamientos. También hay que prestar mucha atención a la nutrición, ya que por ejemplo hay que aumentar la ingesta de carbohidratos para tener “el depósito” lleno de energía de cara a los entrenamientos ( en los que se aumentan considerablemente los rodajes largos ) y al día de la prueba. Y aunque estés muy preparado, tanto física como mentalmente para enfrentarte al reto, puedes “chocar contra el muro”. Es lo que en ciclismo se llama “la pájara”. Ante el esfuerzo los depósitos de reserva se quedan vacíos, sin hidratos de carbono o grasas de las que tirar, y el hígado no es entonces capaz de mantener el nivel de glucosa en sangre. La pérdida de fuerzas que se sufre va acompañada por sensación de mareo, como si se nos fuera la cabeza, y se puede llegar al desfallecimiento.

Tengo grabada en la memoria la entrada de una corredora de maratón en el estadio olímpico en las Olimpiadas de Los Ángeles. Yo tenía nueve años y recuerdo mirar la pantalla de televisión asustada, ya que para mí, las carreras las ganaban afroamericanos rápidos como el viento que cruzaban la meta sonrientes…¿Una mujer, entrando así en el estadio? ¿Pero qué clase de prueba era ésa? Si queréis verla, a mí me sigue poniendo los pelos de punta. 

Corredora de maratón a punto de desfallecer. Los ángeles 1984

Aquí un relato de lo sucedido extraído de internet:

“El primer maratón femenino oficial, sancionado por la IAAF, fue el de Tokyo, en Noviembre de 1979, y en Los Ángeles de 1984, las mujeres correrían el primer maratón olímpico femenino, en el que vence Joan Benoit, de USA, con un tiempo de 02:24:52, en medio de la ovación de todo un estadio de pie, en señal de reconocimiento. Y en esa competencia, el público se emocionaría hasta las lágrimas viendo finalizar a la suiza Gabrielle Andersen, de 39 años, que arribando última y absolutamente agotada y al límite de sus fuerzas, no se permitió abandonar ni recibir asistencia médica por temor a ser descalificada, completando la vuelta del Estadio arrastrando sus pies y trastabillando en cada paso,( cómo se puede apreciar en este vídeo). La vehemencia de esta mujer hizo modificar el reglamento general de maratón, en donde un atleta hoy sí puede recibir asistencia médica sin ser descalificado, pero sin ser trasladado o ayudado adesplazarse.”

No quiero terminar así la entrada. Me hace muchísima ilusión pensar que yo tengo este reto pendiente y que cuando esté preparada, iré a por él.

Como inspiración, una de mis musas del atletismo mundial: la inglesa Paula Radcliffe. Y esta entrada, va dedicada a Juan Carlos Santos Ortiz, compañero de correrenmadrid.com que en el maratón de  Sevilla, se chocó (¿un poquito? ¿mucho? ) con el muro antes mencionado, pero ya está descansando con la mente en nuevos  y apasionantes objetivos…ÁNIMO CAMPEÓN!!

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